miércoles, 15 de abril de 2020

DATOS ESTADÍSTICOS

GRÁFICA 1: Porcentaje de niños sin escolarizar desde 2008 en España






FUENTE: Banco Mundial, www.epdata.es


La gráfica que he elegido se titula “En España ha aumentado el porcentaje de niños sin escolarizar desde 2008”, la fuente proporcionada es el Banco de España, www.epdata.es.

En la gráfica, de manera horizontal se muestran los años desde el 1999 hasta el 2016, de manera vertical, el porcentaje de niños (unidades), y los colores muestran los sexos, el verde representa a los niños, el rojo a las niñas y el azul a ambos sexos. Los datos que nos muestran cuando se unen las variables horizontales y verticales son el porcentaje de niños, niñas o ambos, escolarizados en esos años.

En cada celda, donde coinciden las variables anteriormente mencionadas, encontramos unos datos estadísticos, los que me llaman la atención, puesto que, si comparamos con años anteriores, ha aumentado considerablemente el porcentaje de niños sin escolarizar a pesar que actualmente poseemos muchos más recursos informativos, económicos, etc. Esta gráfica me hace cuestionarme que hoy en día, siguen existiendo familias de clase social baja, a los cuales no les llega este tipo de recursos. Los mayores datos de niños sin escolarizar los encontramos en 2016, siendo mayor, siempre, el porcentaje de alumnos varones. Es considerable observar que en el año 2011 y en el año 2015 hubo un descenso en la gráfica, es decir, fueron más niños escolarizados. También cabe mencionar que el pico más alto de la gráfica lo vemos en el año 2014, con el mayor porcentaje de niños sin escolarizar (0,88% niños de ambos sexos).

Los niños que viven en zonas de conflicto, los niños que trabajan y aquellos que sufren discriminación por etnia, género y discapacidad son los más afectados, es decir, los que no tienen acceso a la escolarización. Las estrategias que se han seguido hasta ahora, basadas en más profesores, más clases y más libros de texto, no son suficientes para llegar a los niños más desfavorecidos, lo que se entiende como una preocupación creciente de que los avances conseguidos en el acceso a la educación se deteriorarán si no se produce un cambio esencial en las políticas y en los recursos. Se necesitan intervenciones específicas para llegar a las familias desplazadas por el conflicto, las niñas obligadas a quedarse en casa, los niños con discapacidad y los millones que son obligados a trabajar. Pero estas políticas tienen un precio. Se necesita una llamada de atención para movilizar los recursos necesarios para garantizar una educación básica para cada niño. Entre todos, debemos romper las barreras que impiden a los niños asistir al colegio. Para cumplir la promesa de educación universal para cada niño, necesitamos un compromiso global de inversión en tres áreas: conseguir que más niños asistan a la escuela primaria; contribuir a que más niños continúen en el colegio durante los cursos de secundaria y mejorar la calidad del aprendizaje que obtienen en el colegio. No debería existir un debate sobre estas prioridades, tenemos que cumplir las tres porque el éxito de cada niño y el impacto de la inversión en educación, depende de las tres. Es cierto que la pobreza es la mayor barrera de acceso a la educación.


Concluyo diciendo que para que haya grandes hombres y mujeres el día de mañana debe de haber grandes niños y niñas en el día de hoy, y la grandeza de los niños reside en la educación, la cual es un derecho para todos y cada uno de ellos independientemente de su etnia, nacionalidad o características sociales o personales.


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